ESCRITURAS

manual de vigilia

José Mestre Infante

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a pesar de todos estos años, no hemos resuelto el problema del sueño. seis horas de producción que nos roban esos malditos autómatas, diariamente; a veces hasta ocho. se han vuelto insostenibles a largo plazo para el equilibrio económico en la atmosfera. pero creo que encontré una solución.

esta solución, desgraciadamente, trae sus propios problemas.

    1. el de la conciencia. la misma es como una ola: en algún punto, tiene que romper. aunque el agua manifieste las cualidades de lo inmóvil, es una ilusión: siempre habrá una inevitable merma del cuerpo original. dicho de otra forma: no podemos evitar un mínimo de sueño, de lo contrario las fracturaciones serán dramáticas e insostenibles.
    2. lo que podemos, al contrario del agua, es minimizar la merma en intervalos aceptables, y he llegado a esta elegante solución: la conjunción de una pastilla bajo la oreja izquierda, segregante de un adrenérgico, garantizará operación continua por tres horas, tras lo cual es necesaria la suspensión por 15 min, pero una suspensión automática; proseguirá sus labores como por efecto de hipnosis y no distinguirá un intervalo de otro; será como un parpadeo.

ahora examinemos el de la memoria:

    1. dicha merma de la conciencia no da mucho espacio para las operaciones de la memoria, esencialmente móviles, y se corre el problema de una despersonalización tal que el autómata olvide sus facultades motrices o el mínimo de funciones cognitivas para determinar la diferencia entre sí mismo y el resto del mundo. el caso b-162 es un claro ejemplo[1]
    2. la solución es sencilla: el departamento de recursos humanos generará un protocolo de voz por I.A que dure esos 15 minutos y medio con una breve hoja de vida y la función a desempeñar por el autómata. algo en la línea de: “me llamo J. Mi número de ID es 4000000000000-52, nací en el cubículo 673 y ahora mismo estaba limpiando el piso. Tengo aproximadamente 42 segundos más antes del cese de mis operaciones, pero aun cuando la oscuridad me invada seguiré siendo J, mi numero seguirá siendo 4000000000000-52, mi cubículo seguirá siendo el 673-A y seguiré limpiando el piso…”.

pero la conciencia sigue siendo difusa en estos parámetros. hace falta un estímulo fisiológico para su enfoque. para perfeccionar este autómata blando es preciso un objeto punzante, bien escondido en un pliegue y con el filo volteado hacia la carne. un sostén, un bóxer, una gorra o un cinturón son buenos puntos donde sembrarlo en sus uniformes.

    1. el vidrio, las agujas y los trozos de hojilla son poco prácticos. recomiendo un metal de apenas 0.6 centímetros; duele sin dejar heridas. los primeros días exhibirá molestia, pero pronto se aclimatará el dolor, que le permitirá enfocar su conciencia en las tareas a desempeñar. aunque también hemos visto la reacción contraria.[2]

por último, queda lo de la infección. parece que, tras una investigación intensiva, hemos determinado una sintomatología:

    1. espasmos de cualquier tipo durante el período de suspensión automática. entre mayor el espasmo, mayor ha sido el tiempo de infección y la probabilidad de haber contagiado a otras unidades.
    2. los autómatas infectados hablan durante el período de suspensión. parecen aludir alucinaciones audio-visuales muy parecidas a los sueños humanos (imposibilidad por todo lo anteriormente expuesto).[3]
    3. fetichización de los estímulos negativos.

cualquier unidad que manifieste el presente comportamiento, es apta para su descontinuación.

desconocemos aún cómo este virus afecta a nuestra especie[4], pero esperamos hacer avances significativos en los próximos meses. para ello, enviamos también la correspondiente solicitud presupuestaria a la gerencia.

 

 

 

[1] el espécimen b-162, hasta la presente fecha, sigue sin poder levantarse de la silla en el cubículo 961-B; no parece entender que exista una diferencia entre ella y él. ni entre él o yo.
[2] el precedente está en el espécimen C-982, el paciente cero: cuando entró en contacto nuevamente (ya hace mucho suprimido de su memoria) con el estímulo externo negativo, enloqueció. se desincorporó de la fuerza laboral inmediata y brutalmente. los detalles están en el reporte de la autopsia.
[3] el precedente de un “sueño” de estos especímenes fue el paciente 3. TRANSCRIPT: […veo una hermosa ola que suspendo con las manos, y cuando las alzo el agua sube con ellas y se congela entre el azul del cielo y el abismo seco de lo que antes era el mar; la veo flotando, helada, perfecta…]
[4] sin embargo, se hizo pública esta cinta del intendente M., durante su chequeo de rutina con el Dr. A., justo antes de ser aislado para tratamiento. TRANSCRIPT: [ …desperté al borde de un diván, en un cuarto oscuro, y un autómata delgado me observa desde el otro borde. besaba un ánfora con pasión, provista hasta el desborde de sangría por una manguera misteriosa. lo vi beber hasta vomitar. lo ví beber hasta hincharse y moretearse. hasta abrirse. pero no apartó sus labios del ánfora, ni por medio segundo. al final, la sangría inundó el cuarto. y a mí…

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José Mestre Infante /

Valencia, Venezuela, 1998. Trabaja en el Dpto. de Literatura de la Dirección Central de Cultura de la Universidad de Carabobo, institución en la que también cursa la carrera de Educación, mención Lengua y Literatura. Forma parte del grupo de facilitadores de la Escuela Nacional de Poesía «Juan Calzadilla» en el estado Carabobo.

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